Cuando Roberto se deprime, su primer impulso es irse de compras: adquirir el último DVD, los zapatos de moda, etc. El dice que comprar lo relaja y le hace olvidar sus problemas.
A Martha, su esposa, le resiente que su marido utilice los limitados recursos del hogar, en este tipo de artículos. Al fin y al cabo, ella también trabaja y contribuye al presupuesto familiar. Ella se pregunta: “¿por qué si yo también traigo dinero, es él quien se lo hecha todo encima? Si él gasta, yo también lo haré.” Tras esta reflexión, la última vez que Roberto regresó a casa con un conjunto nuevo de ropa deportiva, ella salió a la tienda y se compró una vajilla que encontró en oferta.
En la noche, Martha encontró a su hijo Pedro con varios amigos en casa, sirviéndose unos tragos y viendo una película. Ante esto, Martha explotó: “!Pedro, por qué siempre las reuniones tienen que ser en nuestra casa!”
En este relato, hemos incluido varios tipos de gastadores. Si se identifica con algunos de ellos, reflexione y tome medidas al respecto. De lo contrario, solo agravará sus dificultades económicas e incrementará su ansiedad.
Roberto es un gastador por confort. Según la revista Woman’s Life, en este tipo de personas, “el gastar funciona como un chupón, que le sirve a la persona para ocultar su verdadera fuente de hambre.’ Es decir, el comprar le sirve como remedio momentáneo, que trata de encubrir una fuente de tensión mayor. Estos gastadores compran aún cuando continúan pagando deudas adquiridas previamente. Más problemas los impulsan a realizar más compras, y gastar más implica más dificultades y menos dinero para pagar las verdaderas necesidades.
Por su parte, Martha es una compradora por revancha, es decir utiliza como excusa el gasto compulsivo de su marido, para justificar sus gastos. Si él se compra el último modelo de ropa deportiva, ella va a la tienda y se compra la vajilla que encontró en oferta. El presupuesto familiar entonces, se ve doblemente afectado. El gastador por revancha debe pensar y conversar con su esposo, antes de salir a comprar.
Finalmente, Pedro es el típico gastador-amigo. Esta persona siente que siempre debe invitar y contentar a sus amigos. Si va al bar con ellos, él invita los tragos; si va a comer, paga la cuenta. Sin embargo, recuerde que los verdaderos amigos son los que nos quieren por lo que somos y no por lo que les regalamos. El visitar a un amigo, escucharlo, cuidar de sus hijos, son regalos muchos más valiosos que cualquier cosa que les pueda comprar.
Fuente: Rabe, Shella. (2001). Revista Woman’s Life.