A la cama

Melissa Spurrier

Dormir puede ser un placer o una pesadilla.  Es un placer para aquellas personas que lo asocian con tranquilidad y bienestar.  Sin embargo, para otros es una obligación, una actividad relacionada a tensión y pérdida de tiempo. 

Crear hábitos de dormir desde la infancia es sumamente importante, pues la falta de sueño tiene costos altos.  Por ejemplo, según reportes realizados en Estados Unidos,  40 millones de norteamericanos sufren problemas serios de sueño y otros 30 millones no duermen bien.  La falta de sueño se asocia con un mayor número de accidentes automovilísticos e industriales.  Se estima que el costo directo de la falta de sueño en este país llega a los 15.9 billones de dólares, sin incluir el costo por accidentes individuales, de abogado, de clínica y de fallecimiento.  Por otro lado, en los niños (as) y adolescentes, la mala calidad del sueño afecta negativamente su desempeño escolar.  (http://www.stanford.edu/~dement/overview-ncsdr.html#rec)  

Por esta razón, desde que son pequeños, los niños deben aprender a dormir bien y vivir el sueño como un momento especial.   Para esto, poco antes de la hora establecida para dormir, es recomendable que los padres acompañen a sus hijos a la cama, compartan con ellos y les lean  cuentos.  Al relacionar estas actividades placenteras con el acostarse, el sueño vendrá por añadidura.  Una vez terminadas estas actividades, los padres deben apagar la luz y regresar a su habitación.

Es importante que los niños aprendan a dormir siempre a la misma hora. Si los niños se acostumbran a acostarse a las nueve de la noche, en el futuro, empezarán a sentir sueño a esa hora.   Si al niño le gusta dormir con un peluche o muñeco, hay que permitírselo, pues este le proporciona seguridad.   Eso sí, sólo uno o dos muñecos, pues no es conveniente que la cama se convierta en una ‘juguetería.’   Por otro lado, hay que evitar que los niños coman o hagan deberes en la cama; esta debe limitarse para dormir.  Algunos psicólogos incluso recomiendan sacar la televisión del cuarto de los chicos, para evitar la tentación de prenderla.  En la noche, hay programas no apropiados para ellos, que pueden provocarles tensiones que alterarán su sueño.   Sigamos estas recomendaciones, y hagamos del sueño una fuente de placer y bienestar que contribuirá a mejorar la salud y a disminuir posibles accidentes.