¿Ayuda?

“Disculpe profesora”, me llama un alumno que tiende a faltar regularmente a clases, mientras yo caminaba hacia su aula.   “Dígame”, le respondo.  El continúa: “¿Me podría ayudar con mi falta?; hoy no podré asistir”.  La “ayuda” que me pide consiste en ponerle asistencia en la carpeta de la Universidad, aunque él no fuera.  Le contesto: “Las reglas son claras, si atiende, le pongo asistencia, si no, le pongo falta.” 

Luego me pongo a reflexionar en la forma en la que construyó su petición: “¿Me podría ayudar con mi falta?”.   Este estudiante, utiliza la palabra “ayuda” de enganche.  Si le digo que no, es como decirle, “no te voy a ayudar,” lo que me deja como la mala de la película.  ¿Cuántas veces nos han dicho que hay que ayudar al que lo necesita?”  Sin embargo, viéndolo desde otra óptica,  el “ayudarlo” de esta manera, conlleva a una serie de mensajes implícitos: que las reglas pueden romperse, o que los estatutos de la institución pueden ser incumplidas por los maestros.  Opto entonces, a negarle su petición y “ayudarlo” a que aprenda que cuando hay reglas preestablecidas, hay que cumplirlas.

Esta situación también se presenta en los hogares.  Hay padres que le dicen a su hijo, “no puedes ver televisión hasta que arregles tu cuarto,” sin embargo, cuando llega la noche, y es hora de su programa favorito, el cuarto no está arreglado.  Algunos padres mantienen su postura, pero otros, conmovidos por las lágrimas y el “por favor papi, no seas malito”  le dan permiso.  Si esta última práctica se vuelve habitual, es muy grave, pues los niños y jóvenes aprenden a “manipular” a sus papás.  Luego de un tiempo, los padres se quejan, “mis hijos son inmanejables”, sin embargo, parte de la responsabilidad la tienen ellos. 

Hay que tener en cuenta que para que las reglas se cumplan, deben ser aceptables y posibles de mantener.  He escuchado padres que le dicen a sus hijos, “si sacas malas notas, no sales en todo el mes,”  para luego cambiar de opinión en pocos días.   Talvez, podría ser más factible, decirle que no sale en una semana o indicarle que podrá salir, únicamente si ha demostrado terminar todas las tareas.

 Todos necesitamos reglas claras, para saber que se espera de nosotros, el no tenerlas nos angustia.  Si queremos que nuestros hijos e hijas aprendan a cumplir reglas tanto como estudiantes, trabajadores y ciudadanos, empecemos a exigir su cumplimiento desde casa.